Tras la sustitución de José María Manzanares y Alejandro Talavante por los diestros Curro Díaz y Ginés Marín, se lidiaron toros de la ganadería de Fermín Bohórquez (rejones) y Núñez del Cuvillo.

Pese a que la tarde comenzó bajo inclemencias meteorológicas adversas, abrió plaza el rejoneador Leonardo Hernández, quien no pudo rematar su actuación debido a que el caballo que montaba al término de la misma, resbaló y cayó al piso, siendo volteado el rejoneador en varias ocasiones, teniendo que ser trasladado a la enfermería debido a una luxación en el hombro izquierdo y contusión torácica.

Curro Díaz no dudó en plantarle cara al temporal y dio una magistral tarde de toros, dejando patente el poso y buen momento que atraviesa. Obtuvo oreja y oreja de su segundo.

También hizo lo propio Cayetano, quien no oculta la buena sintonía que mantiene con el público de Baeza desde hace tiempo y también dio una lección de buen toreo y disposición. Se topó con un sexto toro que no paraba de embestir y que toreó a placer al natural, fue tal el grado de intensidad que cogió la faena, que el público no dudó en pedir con insistencia el indulto que fue otorgado por el presidente. Obtuvo dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos.

Completaba la terna a pie Ginés  Marín, que tampoco se dejó ganar la pelea, dejando muestras de sus buenas formas y ganas de querer ser figura del toreo. Obtuvo dos orejas y oreja.

Como dato a destacar de la tarde: el buen juego de los toros de Núñez del Cuvillo en su conjunto y el comportamiento del público de Baeza, que a pesar de las fuertes lluvias, no abandonó la plaza.

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